Presentación del libro “El niño y su familia” de Eric Laurent

El libro de Eric Laurent es una recopilación de algunos de sus textos escritos en los últimos años que examina distintas posiciones del niño en relación a la familia, junto a una entrevista inicial en la que conversa sobre distintas cuestiones atinentes al niño y el siglo XXI.

El concepto de familia fue cambiando a lo largo de los tiempos. Nace en el siglo XVII junto con el concepto de niño. Luego, en el siglo XIX y XX fue jerarquizada la alianza junto al matrimonio, para caer el acento en el siglo XXI en el vientre materno. Por su parte, Eric Laurent plantea cómo la familia se organiza en la actualidad alrededor del niño en la medida en que con su nacimiento se distribuyen las funciones de madre y de padre. El niño hace a la familia, de allí el lugar central que ocupa despertando el delirio familiar que lo rodea.

En el siglo XXI se ha pasado de la procreación natural a la asistida o calculada por los métodos de contracepción. La multiplicación de las alianzas posibles, homosexuales y heterosexuales dio nacimiento al término de parentalidad en el lugar de la paternidad para englobar las distintas situaciones que se presentan ante el nacimiento del niños, más que de padre y de madre se habla con el término neutro de progenitores o de cónyuges si están casados, eliminando así, en los países que aceptan el matrimonio homosexual, la fórmula de declarar “marido y mujer” al matrimonio. No obstante, el malentendido entre los sexos, incluso en parejas del mismo sexo, persiste, y en este intersticio nace el niño volviéndose el síntoma de la pareja conyugal. El niño deseado, esperado, buscado, se vuelve un ideal de la familia que queda en tensión con los niños reales que nacen en las distintas configuraciones familiares, y el resultado de ello son las respuestas sintomáticas.

Vivimos en un mundo en el que se ha producido una reconfiguración del mundo simbólico que hace que el niño pueda nacer por fuera de la significación fálica produciendo otros síntomas relativos a sus ficciones, a su cuerpo e incluso a la elección del género, que desplaza de alguna manera la práctica analítica.

Pero dentro de la diversidades familiares Laurent retoma la definición de Lacan de que la madres es la que se ocupa del cuidado de sus objetos a que son sus hijos, y padre es quien puede hacer de una mujer el objeto causa de su deseo y darle así sus hijos. En ambos casos se trata de volverse responsable de su hijo.

El libro está compuesto por ocho artículos y una presentación a modo de presentación. Durante todos estos trabajos Laurent se ocupa de comentar alguna referencia de Lacan dándole un tinte de actualidad. Eso hace que exceda el marco puramente psicoanalítico en la medida que aborda cuestiones acuciantes como el abuso sexual infantil, el niño como víctima, la segregación y la marginalización, los trastornos escolares, la depresión en la infancia, el uso de las pantallas y de internet, las relaciones familiares, e incluso el impacto de situaciones traumáticas.

El primer artículo del libro retoma el texto “Nota sobre el niño” de los años 60, que es una carta de Lacan escrita a su amiga Jeanny Aubry, psicoanalista que se ocupaba del trabajo con niños, para que se vuelva un útil como instrumento clínico. Este texto permite entender cómo se distribuyen las funciones de madre y padre y cómo se puede entender la familia desde una perspectiva psicoanalítica.

En el segundo el acento recae sobre todo sobre el padre, el lugar que ocupa la madre como objeto de deseo para el padre, y la particularidad con la que se confronta el niño del deseo que lo trajo al mundo.

A continuación Laurent examina la afirmación del niño como objeto del fantasma materno y su relación a la falta materna. El niño debe inventar la familia, su familia, en nuevos términos.

El lugar del niño como víctima de abusos sexuales tiene también su lugar en el libro junto a la función de residuo que ocupa a partir de su posición de objeto, es lo que resta de la familia.

La salida del patriarcado y del machismo que prevalecía en la noción de familia en los siglos pasados lleva a mostrar que no existe una norma establecida que permita definir la relación entre los sexos, hetero y homosexual. El encuentro contingente que se produce entre los partenaires no puede reducirse a ninguna norma. De allí que a diferencia de la llamada ley del padre Laurent indica que ser padre no es ninguna norma sino que recubre este imposible. En la conferencia que dictó hace poco en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires Laurent esta posición singular del padre la llamó su “carisma”. Ser padre es un acto que tiene sus consecuencias. Dice Laurent: “La filiación contemporánea remite más allá de las normas al deseo particularizado cuyo producto es el niño” (p.74). Este deseo concierne a un padre que no queda rígidamente adherido a la ley sino que incluye un deseo que humaniza tanto al niño como a la familia.

El quinto texto, titulado “Proteger al niño del delirio familiar” concierne al delirio generalizado de los buenos padres y madres, si existiera, y cómo nos enfrentamos en nuestro mundo de hoy a nuevas ficciones familiares, que no son ni malas ni locas por ser nuevas, tanto jurídicas como científicas, que ponen al niño a descifrar de otras maneras el enigma sobre el origen.

La cuestión del saber y el niño, esencial para el aprendizaje escolar, reenvían a los distintos planteos de la escolarización, que se espera que el niño aprenda y rinda, cómo se lo evalúa, y el retorno sintomático que produce en niños y adolescentes los sistemas rígidos que se desentienden de las singularidades.

Finalmente, como cierre del libro, se encuentra un examen de la clínica del trama, drama social contemporáneo.

De esta manera, el recorrido de este libro retoma las distintos síntomas y vestiduras que se expresan en los niños del siglo XXI a partir del mundo familiar y social que habitan.